Dicen que todo entra por los ojos. Para Armando Paredes, las fachadas de sus edificios tienen mucho más que buena pinta. Son la primera impresión para la calle y representan la relación que Armando quiere establecer con el barrio y sus vecinos. Se vuelven parte del paisaje cotidiano, esa cara que te encanta ver cuando regresas a casa; por eso, se piensan para aportar bienestar, frescura y buen diseño.
Las fachadas de Armando tienen, cada una, una personalidad propia. Algunas son elegantes y clásicas, otras sobrias y modernas, y las hay limpias y nostálgicas. Cada una tiene un twist que responde a la naturaleza del proyecto y juegan con paletas de materiales y colores que ya son parte del lenguaje de diseño… y que le dan ese sello tan Armando.



Parque Incario, Surco
Parque Incario es un proyecto encantador, con un espíritu moderno, fresco y familiar que se evidencia desde el juego de colores de sus fachadas. Armando suele crear espacios al aire libre que suman a la experiencia de vida en sus edificios y en el barrio: esta vez, creó un parque privado alrededor del cual se elevan dos bloques que componen Parque Incario.
Las fachadas, con sus grandes ventanales y las terrazas de los townhouses y penthouses estratégicamente orientadas, se funden con la vegetación del parque, volviéndose parte de un oasis verde en la ciudad.


Edificio Libertad, Miraflores
¿Qué puede llevarse a un barrio que lo tiene todo? El Armando de Libertad, en el corazón turístico, comercial y de entretenimiento de Miraflores, trae un proyecto versátil y novedoso. Con oficinas boutiques, departamentos y espacios comerciales en un solo edificio sostenible, con estilo y buena energía.
La fachada de Libertad proyecta ese espíritu creativo y dinámico. Tiene una onda contemporánea, con un estilo clásico vanguardista que cae perfecto con su entorno. Sus balcones conectan a los depas con la calle y revelan su ánimo divertido, flexible y dispuesto a inspirar e inspirarse.



Pasaje Dos de Mayo y Pasaje Laureles, San Isidro
Dos edificios conectados por un pasaje verde. Aquí, el diseño contemporáneo se potencia en los depas de ambos Armandos, regalándoles vistas y paseos a sus habitantes, y construyendo una comunidad acogedora y un barrio más amable.
La fachada principal de Pasaje Dos de Mayo comparte su buena pinta, atractiva y sobria, con la calle. Su inspiración es una antigua quinta limeña: tiene un punto de nostalgia que conecta inmediatamente con quien la ve. Pasaje Laureles recoge ese espíritu y le añade un estilo contemporáneo y muy moderno. Arquitectónicamente, sus fachadas van cambiando de tonos y materiales para generar una sensación dinámica: se combina travertino con cal nieve; los colores van desde los cremas y beige hasta los grises y verdes, en una gama que se funde con el pasaje verde y la calle. El efecto es naturalmente atractivo.
Las fachadas de estos dos edificios regalan experiencias sensoriales. Sus diseños tienen pequeñas pestañas y, cuando el sol impacta, se van generando un juego de sombras y reflejos. Los volúmenes van cambiando de color a lo largo del día. ¿El gran toque? La escultura de Aldo Shiroma que da la bienvenida a una forma de vivir única.


Basadre, San Isidro
Clásico, sin ser tradicional. La fachada del Armando de Basadre es simple y atemporal: combina ladrillo de sillar con perfiles de aluminio negro, y celosías de madera con barandas de fierro. Sólida, sencilla, con buenas proporciones y buen gusto. Y, por todo eso, elegante. Podría decirse que es una versión contemporánea de la estética sanisidrina, con líneas caras y detalles bien pensados. Toda una antesala a los espacios acogedores en su interior.
Si te gustaron estas fachadas, espera a ver cómo quedaron las de Parque Dammert, Pasaje Santa Cruz y el nuevo Armando de Miraflores.