Formado en Economía y Finanzas con una especialidad en Real Estate y Hotelería en la Universidad de Cornell, Ignacio Masías pertenece a una familia dedicada al mundo inmobiliario y la hospitalidad. Sus abuelos fundaron Inkaterra, la primera cadena de hoteles de lujo en Perú, y su padre fundó Andean, una firma que se dedica a crear experiencias hoteleras boutique, como Cirqa y Puqio en Arequipa. Siguiendo esa estela de innovación, Ignacio fundó en 2019 Wynnwood House, una plataforma diseñada para estandarizar la calidad en el mercado de alquileres a corto plazo de Latinoamérica.


Hoy, la empresa no es solo un gestor de alojamientos; es un ecosistema 360° para el inversionista. A través de sus tres unidades —Wynnwood House (corto plazo), Living (largo plazo) y Next (su propia inmobiliaria)— la empresa asesora desde la compra del inmueble basada en data, hasta el amoblamiento, la gestión operativa y la futura venta del activo. En apenas seis años, han logrado escalar a más de 2,000 propiedades en seis países (Perú, Colombia, México, España e Italia), operadas por un equipo de 500 personas que atienden a 25,000 huéspedes cada mes.
Para Ignacio, estamos en un momento ideal para la inversión inmobiliaria. En Lima, la demanda es estable y los precios de alquiler en zonas clave han subido más del 10% en los últimos dos años. Lo crucial está en alinear el producto con la estrategia del inversionista, asegurando que se compre a precio de mercado para capturar la valorización futura.


Para identificar una buena inversión inmobiliaria, Ignacio propone mirar cinco frentes que trascienden el costo por metro cuadrado:
– Estrategia: definir si se busca una renta estable o una apuesta variable en una zona prometedora.
– Ubicación: debe ser una zona “caminable”, segura y cercana a comercios, oficinas y restaurantes.
– Producto: distribuciones eficientes sin “metros cuadrados muertos”, con buena luz y silencio.
– Edificio e inmobiliaria: acabados que resistan el paso del tiempo y el respaldo de una empresa con renombre.
– Flexibilidad: que el espacio sea atractivo tanto para un turista de tres días como para alguien que busque vivir un año.
En cuanto al precio, el tip de oro es hacer una investigación profunda. Hoy, gracias a herramientas digitales y de IA, es posible “hacer un scraping de comparables”, como dice Ignacio, para asegurar que se está comprando por debajo del promedio de la zona, apostando a la revalorización del barrio.

“Para hablar con propiedad de números, hay que distinguir dos conceptos”, dice el experto inmobiliario. “El cap rate es el porcentaje de retorno de una inversión inmobiliaria. Se calcula tomando los ingresos anuales que genera un inmueble —por ejemplo, a través de alquileres mensuales— y dividiéndolos entre el precio de compra. Ese resultado refleja el retorno anualizado de la inversión. Generalmente, este indicador es clave para quienes adquieren una propiedad con el objetivo de alquilarla y, eventualmente, venderla en el futuro. Por otro lado, el retorno total incluye la plusvalía, es decir, la ganancia que obtienes al vender el activo cuando su valor ha subido”. Para maximizar esto último, Ignacio recomienda el apalancamiento: es decir, si la tasa es razonable, comprar con deuda permite que el alquiler cubra el préstamo, elevando el retorno sobre tu capital invertido.
La experiencia de Wynnwood confirma que distritos como Barranco, San Isidro y Miraflores son los más resilientes para la inversión inmobiliaria. Dentro de estos, subzonas como Mendiburu en Miraflores son especialmente atractivas por su cercanía a la ruta gastronómica de La Mar, la cantidad y variedad de comercios, y el malecón a unos pasos.
Es bajo esta premisa que Wynnwood ha integrado a su catálogo algunos departamentos en el edificio Toribio Polo de Armando Paredes. La elección no fue al azar. “Hace check a nuestros factores principales. Tiene un diseño que me encanta y las áreas comunes están muy bien pensadas para el perfil de quienes vivirán ahí”, explica. El barrio también es uno de los factores que más le suman al edificio.


Además de Toribio, Wynwood House incluye en su cartera departamentos de Armando Paredes en San Isidro y Barranco, donde el estilo de los edificios y sus entornos han comprobado la hipótesis de una demanda alta y constante.
Si Ignacio tuviera que dar un último consejo, sería fijarse en la microubicación. A veces, alejarse solo dos o tres cuadras en la dirección equivocada dentro de un mismo barrio puede hacer que la rentabilidad caiga un 30%. Por ello, el factor que la mayoría ignora pero que es determinante es adelantarse al mercado: identificar esa calle específica que hoy es tranquila pero que, por su acceso y entorno, se convertirá en el próximo epicentro de valor de la ciudad.
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