El brunch se ha convertido en uno de nuestros momentos gastronómicos favoritos. Es la hora perfecta para juntarse con amigos, tener una reunión de trabajo, organizar un evento, y aun así sentir que te queda el resto del día. Lima tiene una serie de opciones de cafeterías y restaurantes con brunchs deliciosos, pero, para Armando, no hay nada como pasar el rato en una casa acogedora, alrededor de una mesa íntima y con estilo.

Por eso, y pensando ya en cómo celebrar el Día de la Madre, visitamos a Patricia y Cristina Musso, madre e hija y dueñas de Donna Monna, una tienda de decoración y regalos en Miguel Dasso, en San Isidro, cuyo lema es que “las cosas pequeñas hacen la diferencia”. En el departamento de Cristina, ellas armaron una mesa para compartir con Armando sus tips para la decoración de un brunch ideal.
“Es una comida hecha para un momento muy ligero del día que, además, normalmente se prolonga”, dice Cristina. “Al brunch lo relaciono con felicidad, relajo, creatividad, color y sobremesa. Por eso, para mí en la decoración de la mesa no puede faltar personalidad, originalidad y carácter”.
Esta es una mesa especial, además, pues la hicieron pensando en el Día de la Madre. Las directoras de Donna Monna apostaron por resaltar la dulzura familiar través de elementos como las flores —que, para Patricia, son un imprescindible en toda mesa de brunch—, muchos detalles y un estilo definitivamente femenino. Es una mesa plena, llena de objetos elegidos de las repisas de Donna Monna, que provoca mirar y tocar, con texturas, materiales y colores que se complementan y que logran que se vea muy cálida e invitadora.




“Los platos que elegimos tienen diseños de flores para que conversen con los adornos de la mesa. Hay una concordancia entre los colores para que vayan de acuerdo con todo, hasta con los patrones del mantel”, explicó Patricia.
La naturaleza siempre es una gran inspiración. Muchos de los objetos que eligieron tienen un diseño estilo scallop, es decir, con ondas inspiradas en la figura de la concha que, aquí, también recuerdan a los pétalos de una flor. Con la premisa de que en la naturaleza nada es perfecto, pero todo está donde debe estar, en el diseño de la mesa mezclaron sets de vajillas y copas. “La cosa es que todo vaya bien junto”, señaló Cristina. “Recomendamos ponernos creativos con las cosas que tenemos en casa o con esos objetos que vamos recolectando a lo largo de la vida. Con estos elementos podemos armar mesas divertidas, diferentes y con mucha personalidad”. Mesas que realmente dicen algo sobre los anfitriones y dueños de casa.
Es lo que Patricia y Cristina han intentado lograr con Donna Monna: una curadoría de objetos que, más que un estilo, tienen en común su expresividad. Madre e hija son también diferentes, pero se complementan. “Mi estilo personal va cambiando: la decoración de mi casa, cómo me visto, hasta la música que escucho varían de acuerdo con mi mood. Lo que nunca me puede faltar es el color”, dice Cristina. “Yo tengo un estilo clásico modernizado”, contó por su lado Patricia. “Cuando nació Cristina viví un proceso de rejuvenecimiento. Tener una hija tan cercana te anima a usar cosas que jamás hubieras imaginado. Ahora puedo mezclar mi estilo clásico con cosas más atrevidas. Y, como Cristina, el color siempre va a estar presente en mi ropa, mi casa y mis mesas”.


Es fácil entender el mundo de Donna Monna al conocerlas más a ellas. La tienda es una mezcla creativa de objetos acogedores y con color. Sobre todo, ellas quieren ofrecer piezas únicas, “con personalidad, carácter, vibra y emoción para cualquier espacio”. Quieren retar al público a divertirse con la decoración.
“Para mí ha sido un descubrimiento maravilloso trabajar con mi hija”, aseguró Patricia. “Los viajes que hacemos para ir a buscar nuevas cosas son maravillosos; nos divertimos mucho juntas y es un logro cada vez que descubrirnos una marca que nos enamora. Claro que también nos peleamos de vez en cuando… Pero es bueno porque lo solucionamos rápidamente y seguimos adelante”.


“Es difícil dividir la relación de mamá e hija y de socias”, concuerda Cristina. “Pero creo que ahí está la magia, en tener diferentes puntos de vista. Yo siempre me voy a acordar de esta época con mucha emoción y estoy agradecida de haber vivido un aspecto completamente distinto de nuestra relación”.
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