Si le preguntan a Anahy Ocharán a qué se dedica, se tiene que tomar un tiempo para responder. Es ilustradora y tatuadora; estudió Diseño Gráfico, Dirección de Arte y Styling; además, se ha interesado por la arcilla y la fotografía. En realidad, Anahy puede definirse como una exploradora. Observa, se cuestiona, prueba. La variedad de proyectos y formatos le permiten entenderse y reafirmar su identidad: lo que la llena es crear.



Su trabajo de ilustración es prolífico y suele participar en ferias de arte independiente. Por otro lado, en su faceta como tatuadora ha encontrado rápida popularidad por su estilo personal, que es entre cotidiano, divertido y delicado. “En estos últimos meses, mi mente está centrada en el diseño. Así voy encontrando el balance en mi trabajo”, dice la artista.
A Armando Paredes siempre le ha interesado incorporar en sus proyectos distintas miradas y disciplinas, y admira ese espíritu inquieto que mueve a muchos de los artistas que conoce. Por eso, invitó a Anahy a participar con sus ilustraciones en un regalo muy especial. Armando le propuso que transmita lo que las inspira al caminar por Lima. Anahy dibujó su propia versión de dos espacios clásicos de Barranco y Miraflores: el jirón Sáenz Peña y el parque Kennedy. Son dos lugares especiales para ella, por lo bien que los conoce, y porque la conectan con lo que más le gusta de la ciudad: su dinamismo, el movimiento, el arte espontáneo, la cultura y esa nostalgia histórica.


Trabajó durante meses en los bocetos en la mesa de su casa-estudio en Barranco. A su alrededor, se ven varias de sus ilustraciones, así como libros de Powerpaola (Paola Gaviria), la artista plástica, historietista e ilustradora colombo-ecuatoriana, que es una de sus principales referentes en el diseño. A un lado, se encuentra la camilla negra donde se recuestan las personas que llegan para ser tatuadas. Observar lo cotidiano también es el punto de partida para tatuajes. Así como ocurre con éstos, para Anahy el día a día permanece en nosotros y nos inspira.
Su trabajo se basa en el detalle y, por ello, en la observación. Las pequeñas acciones cotidianas la llevan a dibujar en tinta negra, ya sea sobre papel o sobre la piel. Representando un objeto, un lugar o una emoción cotidiana, Anahy siempre tiene algo que contar.

En estas libretas ilustradas, es imposible no detenerse en los detalles de los edificios, en lo que hay tras las ventanas, en la ropa de la gente. Ahí están los letreros del Haití y el Cinerama Pacífico, dos clásicos del parque Kennedy; también están los balcones, las bancas y el obelisco de Sáenz Peña. Son dos barrios en los que Armando ya es un vecino orgulloso y parte de la comunidad. Esas escenas nos recuerdan algo vivido y cercano, y nos conectan más con el presente. Su trabajo es una invitación a que miremos los espacios que nos rodean con atención.
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Nos encantó ver al centro de Miraflores y al Barranco patrimonial retratados en las ilustraciones de Anahy Ocharán. Si te gusta la onda de estos barrios, puedes conocer más sobre nuestro Edificio Libertad, un proyecto muy cerca del Parque Kennedy, aquí.